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A quien corresponda, pero sobre todo… a quien ha estado.
Hoy escribo con el corazón lleno, rebosante de gratitud, porque hay caminos que uno no recorre solo, aunque al principio lo parezca. Y este ha sido uno de esos. Un viaje duro, a veces lleno de dudas, pero también repleto de luz gracias a las personas que forman parte de esa gran familia que es la Comunidad Terapéutica de La Línea.
A ti, Guadalupe, por escucharme incluso cuando yo aún no sabía cómo hablarme a mí mismo. Por tenderme la mano con tu sabiduría serena.
Y a ti, Belén, por tu mirada compasiva y tu manera tan humana de hacerme ver que las cicatrices también pueden ser hermosas.
Gracias infinitas a Mamen, nuestra trabajadora social, por caminar entre el caos con la firmeza de quien conoce la esperanza.
Y a Natalia, enfermera de alma dulce y manos firmes, por cuidarme más allá de lo físico.
A Javi, que con vocación y entrega guía desde la educación emocional, no solo con normas, sino con ejemplo.
Y a Dani, el director, porque el timón de un barco también es corazón. Gracias por tu cercanía, por liderar con humanidad.
Y ahora, un aplauso en mayúsculas para los que están al pie del cañón, día y noche, esos gigantes silenciosos que velan por nosotros con sonrisa y constancia:
Lorenzo, Sonsoles, Lucía, Antonio, Ireneo, Almudena, María, Ascensión y José.
Gracias por sostener cuando se cae, por animar cuando se flaquea, por ser monitores, sí… ¡pero también faros en la tormenta! Los mejores del mundo, sin exagerar, sin temor a que suene a hipérbole.
No me olvido, jamás me olvidaría, de Juanma, que desde la administración hace que todo fluya, aunque muchas veces no se vea.
Ni de Susana, que transforma el espacio con su limpieza y nos enseña que el orden externo también es reflejo del interno.
Ni de Sole, la encargada de cocina, que no solo nutre cuerpos, sino que también alimenta el alma con cada plato cargado de cariño.
A todos vosotros, gracias.
Gracias por vuestra entrega, vuestra vocación, vuestro saber hacer… y sobre todo, por hacerlo con el alma.
Me llevo un trocito de cada uno conmigo, y aunque me aleje físicamente, sé que siempre formaréis parte de mi reconstrucción.
Con todo mi respeto, mi cariño y mi gratitud más profunda,
[Kiko, Paco, Fran... : "Sordo Feliz"]